LA MIOPÍA

Bien sea por simple negligencia o porque creemos tener una vista perfecta, la mayoría solemos pasar por alto el cuidado de nuestro principal sentido. Incluso, son muchas las personas que padecen determinadas condiciones de base en el órgano visual y pasan gran parte de su vida sin tratarlas o ni siquiera saberlo. Por eso, en esta oportunidad trataremos la más común de estas condiciones: la miopía.

La miopía es una complicación visual que se manifiesta cuando la persona percibe borrosos los objetos lejanos, mientras que los objetos cercanos se ven con claridad, ya que la imagen se forma delante de la retina y no sobre ella, ya sea porque la córnea, el cristalino o ambos son muy potentes, o porque el ojo es más largo de lo normal.

¿Sabías que…?

Aunque parezca insólito, la miopía no es considerada una enfermedad. Claro, siempre que no supere una determinada graduación, es simplemente un defecto óptico de refracción.

Se conoce que proviene por variantes biológicas normales que ocurren en el sistema visual y producen fallas entre los diferentes componentes del ojo, como la curvatura corneal, potencia del cristalino, longitud axial y profundidad de la cámara anterior.

Un error de refracción es cuando la forma del ojo evita que la luz se enfoque sobre la retina, considerando las variaciones del largo o la longitud del globo ocular. También se presenta cuando hay cambios en la forma de la córnea o por el desperfecto del cristalino. Todo esto puede causar errores de refracción.

¿Quién corre el riesgo de tener miopía?

La miopía puede afectar tanto a los niños como a los adultos. La miopía se diagnostica con frecuencia en niños entre 8 y 12 años de edad. Puede empeorar durante la adolescencia y es posible que pocos cambios ocurran entre los 20 y los 40 años, pero a veces puede complicarse con la edad. Las personas cuyos padres tienen miopía pueden tener más probabilidades de sufrirla.

Además, los síntomas se pueden presentar desde la infancia y aumentar con el paso de los años cuando hay cambios en la graduación. Generalmente, la miopía se estabiliza a partir de los 18 años y  puede estar asociada con otros defectos refractivos, como lo son el astigmatismo y la presbicia o vista cansada. También existen otras complicaciones como:

*La miopía alta:

Esta es una forma severa de miopía en la cual el globo ocular se estira y es muy largo, lo que puede causar agujeros o desgarres de la retina y además el desprendimiento de la retina.

También se forman vasos sanguíneos que crecen debajo de la retina y causan cambios en la visión. Los exámenes de los ojos para personas con miopía alta deben hacerse con dilatación de pupilas y es necesario hacerlos con mayor frecuencia.

Recordemos que la detección a tiempo y el tratamiento indicado pueden ayudar a prevenir la pérdida de la visión.

¿Sabes cuáles son los síntomas?

  • Dolor de cabeza.
  • Fatiga visual.
  • Dificultad para ver objetos lejanos.
  • Necesidad de entrecerrar los ojos para ver.

Para diagnosticar la miopía debemos hacernos un examen con un optometrista, si alguno de nosotros ve algo extraño, derivaríamos al oftalmólogo (oculista), que podrá dilatar podrá dilatar la pupila para encontrar otros errores de refracción. La mayoría de las personas con esta condición llegan a las consultas con incomodidad visual.

 

¿Existe tratamiento?

Sí, la miopía se puede corregir ya sea con gafas, lentes de contacto o cirugía.

Los anteojos (como se conocen en sudamérica) son la forma más sencilla para corregir la miopía. Con estos se puede mejorar la visión al máximo.

Los lentes de contacto funcionan como una primera capa en la superficie del ojo que mejora la refracción de los rayos de luz que entran. Esto hace que haya un enfoque mucho más preciso. Estos lentes pueden proporcionar una visión más clara, más comodidad y un campo de visión mucho más amplio.

Aunque son una opción bastante segura, no son la mejor elección para todas las personas, sino que debes consultar con tu médico para saber si los lentes de contacto se ajustan a tu condición.

Cirugía correctiva: con esta se puede cambiar permanentemente la forma de la córnea y mejorar la visión. Con la cirugía se puede reducir o eliminar el uso de anteojos o lentes de contacto. Hay muchos tipos de cirugías refractivas, pero debemos consultar con nuestro oculista y revisar las opciones para determinar cuál es la mejor para nosotros.

Recuerda siempre acudir a un especialista antes de tomar alguna decisión sobre tu salud visual, ya que solo este podrá guiarte y recomendarte el tratamiento adecuado.

Si te ha gustado el artículo, te pido que lo compartas en tus redes sociales.

Nos vemos muy pronto

Deja un comentario